Dentro del mundo corporativo, donde la tendencia va dirigida a la búsqueda del buen gobierno corporativo y la responsabilidad social empresarial, desde hace unos años ha nacido la necesidad de las empresas de implementar políticas internas, dirigidas a su personal y a la persona jurídica, tendientes a la evitación de conductas social y jurídicamente reprochables.

La cuestión inicia por lograr un lugar de trabajo óptimo donde reine el código de conducta de la corporación, pero finalmente se dirige a la implementación de políticas corporativas que ex ante deslinden a la empresa de cualquier delito o ilícito administrativo en el que pudiera verse inmersa por defecto organizativo, e incluso servir de escudo para evitar los delitos que pudieren llegar a cometer sus trabajadores.